Distribución del poder en el aula en el nivel de educación parvularia (MAFA)

Jardín Mi Pequeño Poema

De qué se trata
Cómo se desarrolla
Logros
Desafíos

De qué se trata

“Esta sala ahora tiene un significado para los niños, se ha generado un lugar acogedor, donde ellos tienen la libertad de participar, de elegir, de dar a conocer sus intereses.” (Testimonio educadora)

Desde el año 2016, el Jardín Infantil Mi Pequeño Poema, ubicado en la comuna de La Granja y dependiente de la JUNJI, implementa el sistema MAFA (Modelamiento del Ambiente Físico del Aprendizaje), iniciativa desarrollada por un equipo de investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El sistema se implementa en diversos jardines de la JUNJI, institución comprometida con el tránsito de un paradigma educativo tradicional a un paradigma que releva el protagonismo y la libertad de la niñez para la construcción de aprendizajes integrales.

El modelo MAFA busca generar un nuevo ambiente formativo en el que niñas y niños ejerzan su ciudadanía durante el proceso de aprendizaje y distribuir el poder en el aula haciendo más horizontales las relaciones entre adultos y niños. Para ello, el sistema cuenta con una serie de dispositivos que permiten a los párvulos participar en la proyección e implementación del ambiente físico, de acuerdo a sus proyectos de juego y aprendizaje.

Bajo este enfoque de trabajo,  niños y niñas son concebidos como co-constructores activos, permitiendo a los adultos desarrollar pedagogías conscientes del lugar. El modelo MAFA busca fomentar la autonomía y la confianza de niñas y niños, potenciando  su sentido de pertenencia y de apropiación del espacio de aprendizaje, posicionándolos como protagonistas y constructores de su aprendizaje, y desarrollando valores democráticos como el respeto mutuo y la colaboración.

Cómo se desarrolla

“Lo que nosotros hacemos, más que implementar MAFA, es desarrollar comunidades pedagógicas. Comunidades pedagógicas conscientes del lugar, eso es lo que estas educadoras hacen, son pedagogías conscientes del espacio” (Testimonio representante equipo MAFA)

Para la implementación de MAFA en el nivel medio menor del Jardín, el equipo de la Pontificia Universidad Católica de Chile realizó un acompañamiento durante dos años, que se inició con cuatro jornadas de capacitación a las que asistieron la directora, una educadora, una asistente de párvulos, y la supervisora de JUNJI de la Región Metropolitana del jardín.

Durante este primer periodo de acompañamiento, se abordó el enfoque y marco conceptual que está a la base del modelo MAFA. Con estos contenidos se busca que las educadoras reconozcan la importancia de pensar, proyectar e implementar el espacio considerando el protagonismo de la niñez  en el proceso de aprendizaje. Para ello, se plantea que a través del juego y desde su iniciativa, niñas y niños son capaces de construir su aprendizaje en un espacio que ellos han intervenido activamente y que los adultos han intencionado pedagógicamente.

Luego de estas jornadas de capacitación se inició el acompañamiento y capacitación en el aula para favorecer la incorporación progresiva de los tres dispositivos que comprende MAFA:

  • El primer componente de MAFA es un modelo a escala del mobiliario de la sala, llamado DIME; con este, niñas y niños imaginan y deciden la disposición del mobiliario real según sus intereses o en función de cómo quieran aprender durante el día.
  • En segundo lugar MAFA incorpora una aplicación móvil a través de la cual las educadoras acceden a una red de profesionales implementando el sistema MAFA, en la que comparten fotografías, y donde registran  sus reflexiones y experiencias con sentido pedagógico, para generar comunidades pedagógicas conscientes del lugar.
  • Un último componente son los soportes, que reemplazan el mobiliario tradicional de las aulas. En vez de mesas y sillas con respaldo, el soporte MAFA está compuesto de estructuras de diferentes formas, que buscan favorecer la movilidad, la libertad y la exploración de niñas y niños, y brindar la posibilidad a los párvulos de apropiarse del espacio a través de la manipulación, traslado y organización de los soportes, en función de sus iniciativas de juego y aprendizaje. Estos soportes son, entre otros, taburetes y mesas con forma cúbica (sin respaldo), cajones, estanterías con espejos, un trepador, una mesa de luz para la observación de objetos en detalle.

Para integrar los intereses y las capacidades de niñas y niños, la sala en la que se implementa el sistema MAFA cuenta con diversos espacios intencionados. Cada espacio está equipado con materiales  que incitan a descubrir, a jugar, a crear.

En la sala, y según sus intereses y necesidades, niños y niñas deciden sus proyectos de juego y los materiales y soportes que ocuparán. Las educadoras y asistentes los acompañan, dialogan con ellos para dar intención pedagógica a las interacciones y conversaciones que ellos proponen e inician,  les entregan ayuda cuando lo requieren y  observan y documentan su comportamiento.

“Antes las actividades eran como más dirigidas, actuaba más el adulto que los niños. Se les preguntaba por sus intereses o su forma de trabajo pero era más lo que hacía el adulto, que lo que decidía el niño.” (Testimonio directora)

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Logros

“Se nota mucho: niños que han puesto sus reglas en la sala entre ellos, que han aprendido a compartir tranquilos. Se nota sobre todo la autonomía y capacidad que tienen de tomar decisiones, es importantísima. Las familias también lo notan y comparten.” (Testimonio directora)

El proyecto ha generado cambios en la manera en que las educadoras se relacionan con niños y niñas. De un estilo tradicional en el que las educadoras entregaban orientaciones y contenidos a todo el grupo, se pasa a una dinámica en la que niños y niñas escogen de forma personalizada las actividades, influyendo sobre su propio aprendizaje.

Esto genera un vínculo más horizontal entre educadora, niñas y niños, subrayando el rol activo y participativo de estos para la construcción de sus aprendizajes. Este modelo entrega además oportunidades adicionales para que los párvulos  se relacionen con sus pares, desarrollando sus habilidades ciudadanas y comunicativas.

En segundo lugar, se observa que niñas y niños demuestran mayor seguridad de sí mismos y de su espacio, lo que les da mayor confianza para interactuar entre ellos y con los adultos que los rodean, ya sea en la sala o en otros espacios cotidianos. Se señala también que niñas y niños se muestran más autónomos en el desarrollo de las experiencias educativas, con mayor capacidad para autorregular sus emociones y  las formas de vincularse en el espacio social que habita.

Otro de los logros vinculados a MAFA es la mayor consciencia que manifiestan niñas y niños de las situaciones sociales que tienen lugar en su entorno y comunidad  (como la casa, la sala o la consulta de un doctor, por ejemplo). Más participación y proactividad en la relación con otros y con el espacio, y mayor capacidad de adaptarse a nuevos contextos, son algunos de los cambios percibidos.

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Desafíos

 “Lo más importante es el cambio a nivel de pensamiento, a nivel de forma de trabajo. Porque hay gente que está muy acostumbrada a un sistema antiguo, en donde el adulto era el que hacía las cosas y el niño observaba. Entonces, al darle protagonismo al niño, hay gente que piensa que va a ser un caos y no, no es así.” (Testimonio directora)

El sistema MAFA implica una transformación profunda de las estrategias de enseñanza adulto-céntricas que caracterizan el sistema escolar. En ese sentido, el constante acompañamiento del equipo MAFA favorece la transición hacia un nuevo modelo de aprendizaje, centrado en la distribución del  poder entre adultos y niños para habitar los ambientes de aprendizaje, y para fomentar una pedagogía que posiciona el espacio de aprendizaje como tercer educador.

Este cambio se hace factible además por la incorporación de las técnicos en atención de párvulos  en todas las capacitaciones, favoreciendo con ello que todo el equipo de aula trabaje en función de objetivos comunes.

Uno de los desafíos más importantes identificados por las educadoras a la hora de adoptar este modelo en el aula es asegurar que cada iniciativa de juego y aprendizaje  de niñas y niños sea una oportunidad de contribuir al logro de los aprendizajes esperados. Para ello, se enfatiza la importancia de la observación y retroalimentación que realizan la educadora y las técnicos en atención de párvulos durante las diversas interacciones pedagógicas que se producen el aula.

Por último, se considera clave avanzar en la institucionalización de este modelo de trabajo en los niveles medio menor y mayor, una vez finalizado el periodo de acompañamiento más directo por parte del equipo de la PUC. Para ello, se cree que la red profesional a la que se accede a través de la aplicación móvil de MAFA, y el contacto en caso de dudas con el equipo capacitador, son dos aspectos que pueden ayudar a dar continuidad a este proceso en un contexto de mayor autonomía.

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Zona:

Región Metropolitana, La Granja

Dependencia:

Sistema JUNJI

Matrícula:

190


Espacio Educativo:

Aula


Nivel educativo:

Educación parvularia


Tema:

Participación y cultura democrática en la escuela


Teléfono:

25461282

Email:

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